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En Detectives Privados Madrid, sabemos que el acoso escolar o bullying es un grave problema dentro de las aulas y fuera de estas, además que preocupa y mucho, a la mayoría de los ciudadanos de esta sociedad.

Los datos aportados por la fundación de Ayuda a Niños y adolescentes en Riesgo, ANAR; ha lanzado un informe donde el acoso escolar se ha incrementado en el último año e incluso apuntan que existe más acoso hacia las chicas.

Bullying; se incrementa en lo que va de año

El teléfono de ayuda de esta fundación, ha recibido más de 25.000 llamadas de menores y adolescentes, que estaban siendo víctimas del bullying. Más de 500 casos fueron contrastados y a raíz de esto, se comenzó hacer un perfil de la víctima y de los acosadores.

Lo que si se ha podido contrastar, que cada vez más, los menores y adolescentes que sufren este acoso escolar por parte de sus compañeros de clases, recurren a sus padres y les cuentan todo lo que les suceden.

Este cambio de escenario resulta optimo, porque cuanto antes se sepa de un acoso, se podrá imponer medidas para frenarlo y acabar con la pesadilla de la víctima.

Desgraciadamente, sucede que, teniendo un protocolo de acción en escuelas e institutos, se termina yendo la victima del bullying, en vez del acosador. Lo que hace que una vez más, sea la persona que padece el sufrimiento, la que tiene que alejarse de su entorno.

Las agencias de detectives privados, están siendo llamadas por muchos padres y tutores, que necesitan pruebas y evidencias para disponer de ellas y así poder enfrentarse en los tribunales o en los centros escolares.

La realidad ha demostrado que en algunos centros de estudiantes, la directiva deja mucho que desear ante poner freno a este mal de nuestra sociedad. Existen protocolos pero algunos de ellos, no funcionan, tienen fallos y a veces, ya es demasiado tarde.

Acoso escolar o Bullying. Preocupación dentro de las aulas

Acoso escolar o Bullying. Preocupación dentro de las aulas

Otros métodos en cambio, si han funcionado como las mediaciones que hacen los propios alumnos del mismo centro. Con estudiantes voluntarios, se pretende que se hable y que expliquen la situación, para saber que sucede y como terminar con un posible acoso.

Las investigaciones que hacemos los detectives son limitadas, sin embargo, necesarias ya que aportamos pruebas legales de lo sucedido. Aunque no podemos grabar ni filmar en un centro escolar, si lo podemos hacer en la calle.

E incluso, como se sabe este tipo de acoso, no termina cuando acaban las clases, sino que continúan cuando se sale del aula y se va a casa, mediante las redes sociales e internet.

Nuestros peritos judiciales informáticos, pueden rastrear y examinar cualquier dispositivo, ya sea electrónico o informático y así, conseguir las evidencias digitales que serán las pruebas necesarias para demostrar un acoso o buylling.

Pero esto, cuando el menor se lo cuenta a los padres o tutores, en cambio existe un tercio de alumnos afectados por el bullying, que lo sufren en silencio por miedo y por no dar preocupaciones a su entorno.

Este acoso en la mayoría de los casos, es diario y constante. Como hemos señalado anteriormente, el bullying, no termina en las aulas sino fuera; lo que hace que el problema sea más complicado y la víctima se ve en un callejón sin salida, ni descanso.

Protocolos ante el Bullying y ausencias de medidas

Hay que denunciar que en España, no existen datos oficiales del acoso escolar o bullying; las Administraciones Publicas no disponen de esta información, lo que se resumen en que no existe un mecanismo o protocolo que funcione o sea eficaz.

Lo que si se ha podido comprobar, que a raíz de la noticia del pequeño Diego, el menor que acabo con su vida por el sufrimiento constante de acoso, que recibía en su escuela; el Ministerio de Educación, manifestó que se iba hacer un registro de datos y un plan de actuación y estaría a principios del mes de junio de este año.

Muchos profesionales, denuncian que el bullying existe y más de lo que se piensa la sociedad; el problema está en que no se detecta.

Lo que se sabe gracias a las asociaciones, ong´s y fundaciones, que las alumnas son las que mas sufre este acoso escolar; por parte de compañeros de su propio género y del otro.

También que no solo se quedan en insultos, sino en peleas y amenazas e incluso, en vejaciones. Este continuo hostigamiento, hace que la víctima se quede aislada del resto de compañeros.

Otro problema es que nadie hace nada; nos referimos que los demás compañeros de clase, son meros observadores de lo que sucede y no intervienen para ayudar al más débil; la mayoría si se meten en el conflicto, se quedan con el grupo acosador, por temor o para burlarse de la víctima.

La falta de empatía hace que los verdugos se crean poseedores de una verdad, reforzando su actuación de acoso y lo interpretan como algo natural. Mientras el resto se convierten en cómplices del bullying y se sienten aliviados al saber que a ellos no les harán nada.

Lo peor, es que aunque las fundaciones manejen una cifras, no reflejan toda la realidad. Muchos estudiantes, continúan siendo víctimas de un bullying o un ciberacoso y si no lo comparten o no reciben ayuda puede que haya por desgracia, mas casos como el de Diego.

La sociedad debe estar implicada en esto, por el contrario, en vez de formar ciudadanos responsables, solo estaremos formando a acosadores.

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